¡Hola mis Queridos Lectores!
Antes de empezar el artículo de hoy, quiero dejar en claro algo:
No he escrito nuevos artículos tan seguido como lo hacía antes, por falta de inspiración. De verdad, es muy difícil que se me ocurra a mí solo un tema sobre qué hablar en este blog. Es más, la idea de este artículo me la dio mi amiga Katherine Soto a quien le doy las gracias por ello y la quiero mucho.
En fin, quiero recordarles que al final de cada artículo, hay una "Caja de Comentarios" en donde pueden escribir qué les pareció el artículo y, principalmente, darme ideas para futuros artículos. También recuerden que tengo una cuenta en Twitter (@GerardoGamboa1) en donde pueden seguirme y también darme más ideas.
Bueno, eso era lo que quería aclarar...
Sin más que decir, aquí les dejo el nuevo artículo...
¡Espero que lo disfruten!
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En Venezuela hay transportes públicos como el "Taxi", "Mototaxi", "Metro" y seguro que hay más... pero el que más resalta de todos estos, es la "Camioneta" o "Camionetica" como le decimos aquí.
Como en cualquier país del mundo, este transporte lleva a LA MAYOR CANTIDAD de pasajeros a distintas estaciones (depende de la zona en la que estés).
Pero en las camionetas venezolanas, hay varios aspectos que nos diferencian de otros países... pero no me referiré a ellos como "Identidad Nacional", ya que los que voy a nombrar a continuación, lo que dan es pena ajena.
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Suponte que te montas en la camioneta. Muy amablemente, levantas tu ticket estudiantil (en el caso de los estudiantes) o tus 2,50 BsF (pasaje mínimo) para recibir una bofetada verbal del conductor de la camioneta diciéndote: "Se paga al bajar" con una cara muy parecida a la de un perro de raza Pitbull con rabia. Te disgusta eso, pero bueno, tampoco es para tanto.
Volteas hacia la izquierda para buscar un puesto en donde sentarte y en ese momento, admiras el pasillo entero de la camioneta, lleno de alrededor 20 asientos, los cuales siempre están rotos o manchados de tinta en la que los carajitos de liceo escriben sus estupideces como "Yonaiker y Yubiricsaida juntos pol siempre menol" o cosas así.
Caminas casi hasta el final del pasillo buscando un asiento libre. Mientras observas, notas que cada uno de los puestos está ocupado por: Un Malandro (nunca te sentarás delante o al lado de él... por razones obvias, ¿no?), Una Anciana (nunca te sientas a su lado porque te empieza a hablar de su infancia o cosas así), Una Señora con las Bolsas del Mercado (como buena persona que eres, siempre la ayudarás con las bolsas, lo cual te da mucha ladilla, PERO IGUAL LO HACES) y El/La Gord@ (con quien nunca te sientas, ya que ocupa casi los dos puestos que hay. Entonces te toca quedar con una nalga en el asiento y la otra nalga casi cayendo al piso).
¡Por fin consigues un puesto libre y de paso junto a la ventana! Corriendo hacia él y pensando: "Coroné", te sientas, miras hacia la ventana y esperas paciente y tranquilo tu parada. Pero el tormento no termina ahí... apenas empieza...
En Venezuela no hay paradas, los conductores se paran donde les da la gana o donde ven que pueden agarrar más pasajeros. Te estresa un poco que el conductor se pare en un lugar diferente cada 20 segundos, pero no te molestas.
Se montan unas 10 o 15 personas más. Unas consiguen asiento y los demás, les toca irse parados.
Alguien se sentó a tu lado, pero a tí sólo te interesa llegar a tu parada, así que ni volteas a ver quién es.
La gente termina de montarse en la camioneta; y cuando por fin el conductor se da cuenta de que no cabe ni un alma en ésta, arranca. Tu estrés crece más, ya que (como es común en las camionetas venezolanas), la gente viene gritando, rezongando (quejándose) por el tráfico y hablando entre ellas de cualquier cosa para pasar el rato.
Al poco tiempo de haber arrancado, el conductor pone en su estruendoso equipo de sonido de su camioneta, una "Salsa Cabilla", un "Reggaeton" o un "Vallenato" A TODO EL VOLUMEN QUE SEA POSIBLE. En un pequeño rayo de esperanza sacas tu MP3 o Ipod, esperando que tenga batería... PERO NO. Sientes que tu cabeza está a punto de explotar por el insoportable estrés, pero no haces nada.
Un vendedor se monta en la camioneta con su típico discurso (sí, todos dicen lo mismo) de: "Primero que nada una Venezuela activa que me de las buenas tardes...", a vender algún chocolate que a tí no te gusta o no te interesa comprar en ese momento. El vendedor te pone el producto casi que en toda la cara mientras que te dice el precio y la "Promoción del día". Con un gesto, le dices que no y a continuación te lanza una fulminante mirada como diciéndote: "Claro, como tú no ganas la vida así, coño de tu madre". Al final, sólo 3 o 4 personas le compraron al vendedor y éste se baja. Aún sientes la horrible mirada que te lanzó instantes atrás.
Sientes que la camioneta se detuvo y te asomas por la ventana para ver por qué... y te das cuenta de que hay cola (mucho tráfico). "¡COÑO DE LA MADRE!" es lo primero que viene a tu mente. Total que tienes que calarte la cola, la gente gritando, la música a todo volumen y el conductor deteniéndose a cada rato para recoger pasajeros.
Por fin llegas a tu parada. Como hay gente parada en todo el pasillo y a tí de inteligente se te ocurrió irte a uno de los últimos puestos, tienes que ir tropezando a la gente y pidiendo permiso para poder llegar a la puerta de la camioneta (más de una vez, te mentan la madre).
Llegas a la puerta, le pagas el pasaje al conductor y sales de la camioneta con los mismos aires de victoria que tenía Rocky Balboa al terminar de subir las escaleras (tú sabes de qué hablo).
Ves el mundo exterior como si lo estuvieras viendo por primera vez, para luego ver el reloj y darte cuenta de que vas casi una hora atrasado a tu destino gracias a la cola que te encontraste anteriormente. Empìezas a correr y bueno, lo demás es historia...
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Con esto, aparte de causarles varias risas y hacer que digan: "Coño, tiene razón", quiero plasmar la realidad por la que tenemos que pasar los venezolanos día a día (o por lo menos yo, tengo que calarme eso TODOS LOS DÍAS).
Espero que hayan disfrutado el nuevo artículo. Cuídense :)
Gerardo Gamboa

HAHAHAHAHHAHAHAHAHAH muy bueno de pana te luciste, este tipo de cosas son tormentosas y mas en un pueblo como los teques.
ResponderEliminarJajajaja desmaciado bueno me hiciste llorar de la risa.! By: Arii
ResponderEliminarhahaha esta buenisimo te tengo otra idea,, pero te la digo luego.. pero este me fascino... ATT: Kat Soto
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